
Los portones automáticos son sistemas mecánicos y electrónicos que trabajan todos los días.
Cuando comienzan a fallar, si no se atienden a tiempo, una pequeña falla puede terminar en una reparación costosa o incluso en la quema del motor.
Si tu portón presenta una o más de estas señales, es momento de darle mantenimiento inmediato.
Hace ruidos extraños al abrir o cerrar
Crujidos, golpes, chillidos o vibraciones no son normales.
Puede indicar:
- Falta de lubricación
- Rodillos dañados
- Riel sucio o torcido
- Engranajes desgastados
Abre lento o con esfuerzo
Si tu portón ya no abre suave como antes:
- Motor fatigado
- Falta de lubricación
- Peso desbalanceado
- Engranajes desgastados
Se queda a medio recorrido o se traba
Es una de las señales más peligrosas.
- Sensores sucios o mal alineados
- Problemas en el control
- Placa electrónica con fallas
- Rodamientos dañados
El control remoto responde a veces sí, a veces no
Si tienes que oprimir varias veces el botón:
- Antena dañada
- Receptor defectuoso
- Baterías débiles
- Interferencias
Golpea fuerte al cerrar
El portón debe cerrar suave, no de golpe. Golpes indican:
- Finales de carrera mal calibrados
- Motor mal configurado
- Falta de topes
- Riesgo de romper engranajes y estructura
La pintura está descascarada u oxidada
Aunque parece solo estético, es un problema grave:
- El óxido debilita la estructura
- Aumenta el peso
- Hace trabajar más al motor
- Reduce la vida útil
Tiene más de 1 año sin mantenimiento
Aunque “funcione bien”, no significa que esté bien.
Un mantenimiento anual evita:
- Motores quemados
- Tarjetas dañadas
- Caídas del portón
- Costos elevados
Beneficios del mantenimiento preventivo
- Aumenta la vida del motor
- Reduce fallas inesperadas
- Ahorra dinero
- Mantiene la seguridad
- Evita accidentes

